Sustrato, pieza fundamental en el cultivo

 

Debido a las características especiales del cultivo de hortalizas en contenedores, debemos utilizar unos sustratos con la suficiente porosidad, aireación, retención de agua, nutrientes, ph y ligereza para el correcto desarrollo radicular y producción de frutos.

En ocasiones las tierras que nunca han sido cultivadas, se encuentran empobrecidas de microorganismos, lombrices, humus, y demás elementos que darán vida a nuestras plantas y frutos.

Por ello no es recomendable utilizar cualquier tierra que esté a nuestro alcance, como la de un parque cercano a casa, sino que debemos preocuparnos de proveer nuestro huerto con un sustrato completo en nutrientes para varios ciclos de cultivo.

La composición ideal del suelo que deberemos adaptar en nuestro sustrato en caso de cultivo en contenedores, debe estar formada por dos básicos:

  • minerales
  • microorganismos.

Y además:

Debe tener una estructura equilibrada

La estructura es la combinación de agregados o gránulos que forman la tierra (arcilla, arena, limo), y que las lombrices ayudan a airear con su actividad. Depende de la predominancia de agregados podemos considerar la tierra cómo ligera (arenosa, franca (equilibrada) y pesada (arcillosa).

Las tierras arenosas son demasiado sueltas, retienen mal la humedad, por lo que producen lixiviación (demasiado drenaje, que hace que no retengan bien los nutrientes). Y las tierras pesadas se apelmazan y es difícil de trabajar con ellas, además de no tener suficiente oxígeno. Lo mejor en estos casos sería añadir elementos (fibra de coco, perlitas, grandes cantidades de compost) para tratar de conseguir una tierra franca o equilibrada en la integración de arenas y arcillas,con la que se pueda trabajar bien y que retiene la humedad sin apelmazarse.

El ph debe mantenerse en un nivel moderado de alcalinidad

Entre el 5,5 y el 7 se sitúan los valores ideales para el desarrollo de las plantas y la actividad de los microorganismos.

Debe tener elementos orgánicos en descomposición

Bien por la existencia natural de lombrices que produzcan, o bien por el aporte de composta a partir de deshechos orgánicos.

Conseguir un buen sustrato no es fácil, pero es fundamental. La clave es que integre estos dos componentes: un elemento que aporte estructura y porosidad (fibra de coco) y otro que aporte nutrientes extra (estiércol, composta, humus).

A continuación te proponemos algunas combinaciones inspiradas en nuestro sustrato Metro Huerto que funcionan bien:

  1. Mezcla básica para sustrato: 50% HUMUS DE LOMBRIZ (Nutrientes orgánicos y retención química de nutrientes) y 50% FIBRA DE COCO (Ligera, ayuda a retener humedad, ph óptimo en cualquier cultivo)
  2. Mezcla recomendada mejorada: 40 % HUMUS DE LOMBRIZ; 40 % FIBRA DE COCO; 10 % AGROLITA (descompactación, aireación y retención de humedad) ; 10 % VERMICULITA (retención química de nutrientes y humedad)

No obstante esto son fórmulas de partida, lo ideal es que nuestro sustrato vaya madurando a través de generar biodiversidad en nuestro huerto: rotando cultivos, mantenimiento orgánico, aporte periódico de humus. En general, la tierra cultivada evolucionará a una mayor fertilidad, siempre que realicemos unas prácticas de cultivo apropiadas y tenga un aporte continuo de materia orgánica.

Así que ya  sabes, si quieres un cultivo de calidad utiliza un sustrato de calidad.